Surgen interrogantes sobre la aplicación de multas por uso de celulares, cigarrillos y automóviles encendidos en gasolineras.
A partir de este sábado, el Negociado de Prevención de Incendios del Cuerpo de Bomberos multará en $500 a aquellas personas que incurran en una de las acciones anteriores, al igual que pudiera tocarle la penalidad al empleado de la estación. La implantación de dicha medida levantó ciertas preguntas entre los entrevistados por PRIMERA HORA.
Hace ya cerca de dos meses y como resultado de la orientación que le ofreciera el Negociado, el detallista Gustavo Reyes, propietario de una estación Texaco de la avenida Roosevelt, en Puerto Nuevo, ha pegado signos y letreros que indican la prohibición de cigarrillos y celulares prendidos en su garaje.
No obstante, se acerca el sábado, cuando se comenzarán a dar formalmente las multas y Reyes todavía se pregunta cómo logrará supervisar a cada uno de los clientes que lleguen a su gasolinera.
"Yo no me opongo a la medida, ya tengo letreros en las 16 bombas y en cada una de las dos cajas", dijo. No obstante, señaló que "lo importante es que se instruya a las personas porque no puedo tener a un muchacho en cada bomba. Si me doy cuenta, se la podría apagar", dijo Reyes, quien opera el negocio desde 1965.
El empleado Julio Román insistió en que ha advertido a la gente sobre las multas que pudieran confrontar si hablan por teléfono celular en el radio de diez pies de la bomba, pero "ellos siguen hablando por teléfono y se ríen cuando uno les dice. Se tendría que poner a un policía o un bombero en la gasolinera a vigilar, pero hay que cumplir con la ley".
Dos clientes del garaje Texaco se expresaron informados aunque plantearon que les costaría algo de trabajo no contestar las llamadas mientras estén en la gasolinera.
"Está bien la ley, siempre y cuando sea para la seguridad de la gente. Lo único es que cómo uno no va a coger una llamada cuando puede que sea una emergencia. Había escuchado de esto, pero en Puerto Rico uno nunca sabe cuando es que se van a aplicar las reglas", comentó Carlos Cathiard poco antes de pagar su gasolina.
PRIMERA HORA se acercó a Donald Keillor y a Socorro Rodríguez mientras se dirigían a echar gasolina. El primero iba con su celular en mano y la segunda con el adaptador libre en su oído.
Keillor expresó que no se debería penalizar a la estación de gasolina, sino al consumidor por no obedecer las normas, ya que entiende que a la administración le resultaría algo difícil monitorear a cada cliente.
Por su parte, Rodríguez, que se encontraba en una estación Shell de la avenida Roosevelt, dijo al enterarse de las penalidades que pudiera enfrentar por hablar por teléfono que no lo usaría más mientras echa combustible a su carro. William Madera ya se había enterado, por lo que su estuche de celular estaba vacío mientras echaba gasolina.
"Lo supe hoy mismo y dejé el teléfono adentro (del carro). Así evito una multa de $500, que es demasiado en estos días", dijo.
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